lunes, 5 de marzo de 2012

Educar para la transformación interna del individuo.

La Educación es y ha sido una herramienta transformadora de la sociedad y el individuo. Pero se ha quedado estancada en un enciclopedismo a ultranza que ha fragmentado al alumno en su proceso formativo, ya que se le ha inculcado una educación basada en la mera transmisión de contenidos intelectuales, marginando la expresividad emotiva. Este modelo tradicional pedagógico fundado en tal fragmentación, ha llegado a una etapa de erosión, dado que el escenario educacional se ha modificado abruptamente por la irrupción en las escuelas de niños y jóvenes más sensitivos, que cuentan con una profunda riqueza en su mundo interno. Es por ello, que resulta necesario generar estrategias de enseñanza que permitan apuntar a la transformación interna del sujeto pedagógico (alumno). También es fundamental considerar que es pertinente una reingeniería del sistema formal de impartición de enseñanza, para que esté a la altura de esta nueva dinámica imperante en la educación: Nos urge la necesidad de cambiar el modelo tradicional de enseñanza por uno holístico, que sea capaz de considerar al alumno como una totalidad integrada desde lo físico, mental, emocional y espiritual.
Educar para la transformación interna del individuo, es el reto y el desafío crucial de la Nueva Educación para el Tercer Milenio. Esto no es utopía, sino que se logra desde el día a día de la vida cotidiana en las escuelas, aún pese a las reticencias y resistencias que operan en las instituciones educacionales(Para procurar no ser idealistas y estar más arraigados en la realidad rutinaria que se vivencia en los establecimientos escolares).Siempre existen aquéllos espacios reservados a la intimidad del aula en el cual se puede enseñar de otra forma, que permita ser un disparador estimulante de las capacidades innatas del alumno, para que pueda expresar libremente su emotividad, muchas veces censurada en el esquema de un modelo pedagógico arcaico que no se adapta a la coyuntura educativa que hoy por hoy se vivencia.
No se trata de denostar ni criticar un estilo educativo, sino de reconocer abiertamente que no puede coexistir un modelo agotado que no se adapta a los requerimientos y demandas de una infancia y juventud que tiene otras necesidades, que vive en una era digital en que las nuevas tecnologías dominan la cotidianeidad de la vida social y doméstica, que tiene una potencialidad espiritual en su interior para desplegar y que necesita oportunidades educativas para canalizarlas de forma adecuada. Todo tiene su tiempo, todo modelo educativo tiene una duración específica, porque las necesidades, el individuo y los grupos están inmersos en una dinámica vertiginosa. Además, la educación es un ámbito que no es estático, sino que el estado de cosas va mutando de manera constante. Si un modelo pedagógico se aleja de la realidad circundante, es necesario bregar por la construcción de uno nuevo que permita contener a los nuevos sujetos emergentes de la educación (nuevos niños y jóvenes) desde el hecho de poder canalizar adecuadamente sus demandas cognitivas, afectivas y espirituales.
No se trata de embanderarnos dentro de alguna postura intelectual o filosófica dentro de lo educativo, sino de apreciar la realidad y empezar a generar las acciones pertinentes para la transformación de los esquemas vigentes que están en colapso y desgaste. En definitiva, trabajar por los cambios educativos no tiene ideología política, sino que es en pro de la sociedad en que se vive, siente, piensa y actúa.

Lic.Luis Alberto Russi Gerfó.
Notas de interés y programas de estudio de capacitaciones a distancia,disponibles en:
www.pedagogiaholistica.com.ar

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. GRACIAS A TI,MARIELA,POR TU VALORACIÓN.SALUDOS CORDIALES.

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  2. Ojalá que todas las personas relacionadas con la educación vayamos asumiendo este compromiso...contagiándonos unos a otros de este espíritu...de este propósito.

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    1. Seguro,Ana,aSi será realmente.Este es un desafío que cada uno de los educadores debemos asumir,procurando desde la acción generar las transformaciones que se necesitan en el quehacer educacional, y esto se logra en el cotidiano escolar.Coincido plenamente.Gracias por tu observación.

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